Atlas en Fondazione Prada... (Parte I)

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18/06/18 - Cuando una colección privada se abre al público deja ya de pertenecer al coleccionista que la posee y comienza una interacción con los visitantes, provocando nuevos puntos de vista. La colección entonces ofrece un desafío para ambas partes: para el coleccionista, porque devela sus secretos pero a su vez le da reconocimiento social, y para el resto de nosotros, porque tenemos la posibilidad no sólo de participar sino también de criticar o admirar.
Miuccia Prada lleva adelante este proyecto en su fundación en Milán y justamente en el último edificio inaugurado en su centro cultural exhibe “Atlas”, una muestra mínima de su extensa colección curada por Germano Celant. La Torre, nombre con que se identifica a este nueva mole de hormigón blanco con cristal y hierro, consta de 9 plantas y a medida que se asciende, aumenta la altura del techo. Se recomienda subir por las escaleras, así que el calzado cómodo es una prioridad y tras el  chequeo de seguridad (carteras y mochilas prohibidas), se inicia el recorrido.
La primera planta es rectangular y sobre una plataforma yacen los muy llamativos tulipanes de Jeff Koons, frente a la obra de Carla Accardi. Una de los desafíos de la curaduría es exhibir obras radicalmente diversas en un mismo espacio, para provocar a nuestra percepción. En esta sala un artista bendecido por el mercado (Koons) se opone a las piezas de la década del 60 y 70 de Accardi. La conjunción de lo geométrico con algo de arte povera (de lo que entiende mucho Prada) en la obra de Carla resuena ante lo exacerbado de la escultura de Koons. Los colores y los reflejos de ambos artistas están sintonizados, aunque la tecnología de la alta manufactura de Koons no pasa desapercibida frente a la artesanía de las obras de Accardi. Buen comienzo para despertar los sentidos y animar al visitante a seguir subiendo.

Tulips, de Jeff Koons (1995-2004)
Acero inoxidable pintado
Rossonero, de Carla Accardi (1967)
Barniz sobre sicofoil
Grande transparente, de Carla Accardi (1976)
Sicofoil en marco de madera
En el tercer piso un solo de Walter De María: tres idénticos autos Chevrolet de la década del 50  ocupan todo el espacio. Meticulosamente restaurados y brillantemente pintados en rojo y beige, son considerados por el artista objetos para intervenir. De esta manera, desde el parabrisas hasta la luneta, pasando por el interior y sobre los asientos, los atraviesa una barra metálica de acero inoxidable. Cada una de estas barras es geométricamente diferente (circular, triangular y cuadrada), siendo estas formas primarias una constante en el trabajo de De María.


Bel Air Trilogy, de Walter De Maria (2000-2011)
Acero inoxidable, Chevrolet Bel Air 1955


(Continuará...)

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