Nada es lo que parece...
15:45En una sala de un blanco intenso, que recuerda al concepto del cubo blanco en el ámbito artístico, la luminosidad de la alfombra y la pintura de las paredes genera un efecto visual casi cegador. En este entorno tan peculiar, dos individuos se encuentran en el suelo, aparentemente disputándose un objeto metálico cuya naturaleza no es evidente para el espectador.
Nada de lo que nuestra mente va creando a partir de lo que vemos es necesariamente cierto. La interpretación de la escena varía entre los visitantes; por ejemplo, uno de ellos, visiblemente desorientado, llegó a catalogar a los protagonistas como individuos de épocas pasadas, cuando el hombre estaba cubierto de pelaje.
La instalación luce teatral, lúdica, extremadamente llamativa, como todo lo que hace su creador, Rirkrit Tiravanija (Buenos Aires, 1961). Por lo tanto hay algo más y lo descubrimos cuando el facilitador de sala se acerca y nos comenta que los dos personajes son el mismo Tiravanija y su amigo Udomsak Krisanamis, representados como criaturas prehistóricas mirando fijamente un objeto metálico en el suelo. Hasta allí pensamos que estos dos hombres estaban listos para la lucha por dicho objeto, pero no era así. La posición imita la postura del golfista profesional Camilo Villegas cuando estudia su mejor golpe y el objeto metálico en disputa es una réplica exacta del peine que Marcel Duchamp concibió en1916.Es asombroso lo que puede provocar una imagen y cómo cada ser humano produce un discurso diferente, a veces literal, demasiado superficial o reductor de lo que ve. Tiravanija, en esta instalación, no pretende imitar el comportamiento del golfista para burlarse de él, sino en lo que surge cuando una imagen se presenta en otro contexto.Una obra que merece un espacio público para que todos los que se acerquen entiendan que no siempre lo que vemos es la realidad.


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