Goya y Dalí...

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Aparición de San Isidoro al Rey Fernando el Santo ante los muros de Sevilla, de Francisco Goya y Lucientes (1798-1800)
Técnica: óleo sobre tela / Medidas: 36.3 x 40.1 cm

Según la explicación que el MNBA publica en su página ( diseño recién estrenado), la obra que antecede marca un nuevo inicio en la carrera artística de Francisco de Goya. Es que, a partir de la segunda mitad de la década de 1790, repuesto ya de la enfermedad que lo dejó sordo, el artista ejecuta obras en las que se observa un profundo cambio estilístico: una nueva libertad en el planteo, en el tratamiento y en la plasmación de los temas. De estos años finales del siglo XVIII datan algunos de sus retratos más destacados y los aguafuertes de la serie "Caprichos", entre otros.
Es esta serie la que nos ocupa esta semana. Porque el Museo de Arte Español Enrique Larreta decidió reunir, en una misma exposición, a Goya (1746- 1828) y a Dalí (1904-1989). El primero aporta su serie de grabados y el segundo los interviene. Menuda combinación entre un precursor de la modernidad y un surrealista.
La expo se inicia con el retrato de Goya que abre la serie los Caprichos:
N°1, de Francisco Goya y Lucientes
Serie Los Caprichos (1799)
Técnica: aguafuerte, aguatinta, punta seca y escopio / Medidas: 21.5 cm x 15 cm
A continuación la intervención de Dalí con un título enigmático…
Lenguado menguado, de Salvador Dalí
Serie: Los Caprichos de Goya de Dalí, 1973-1977 
Técnica: Grabado en punta seca sobre heliograbado con esténcil
Medidas:  44.5 x 31.5 cm
Dalí incorpora al autorretrato de Goya elementos simbólicos que se refieren a Goya como continuador de la tradición quijotesca y, por otro lado, como el espíritu rebelde que lo caracterizaba. Se reconoce la delgada silueta de un Quijote que avanza hacia él.
El sueño de la razón produce monstruos, de Francisco de Goya
Serie Los Caprichos
Técnica: aguafuerte
Este quizás sea el grabado más conocido de Goya. En su época se explicaba que la fantasía, abandonada de la razón, producía monstruos imposibles pero, a su vez, era la madre de las artes. Esta estampa fue tomada muchas veces como precursora de las ideas surrealistas (la creación artística a través del sueño).
El sueño de la razón produce monstruos, de Salvador Dali
Técnica: grabado en punta seca sobre heliograbado con esténcil
Medidas: 44.4 x 35 cm
En claro reconocimiento al aporte de Goya al surrealismo, Dalí mantiene el título original y sólo agrega unas formas a la izquierda, en la que se podría leer una leve alusión al yin-yang.
Y aún no se van, de Francisco de Goya y Lucientes
Serie Los Caprichos
Técnica: aguafuerte
Cinco o seis por lo menos, de Salvador Dalí.
Técnica: grabado en punta seca sobre heliograbado con esténcil
Medidas: 44.4 x 35 cm
Toda la serie de Goya se basaba en la crítica social a su época. En las intervenciones que hace Dalí esa crítica social queda anulada. En el caso anterior, por ejemplo, Dalí incorpora el reloj blando, inspirado en el queso Camembert derretido. Siendo uno de los símbolos más conocidos de su obra, representa el paso del tiempo y la imposibilidad de controlarlo.
La muestra exige al espectador paciencia: a veces se torna difícil entender la intervención de Dalí pero, a medida que se observa, el ojo se vuelve sensible y capta los detalles. Sobre todo, en la serie erótica que muy acertadamente se colocó en el cuarto de baño que fuera de Enrique Larreta. Un poco de humor nunca está de más...
No son muchos los originales de Goya (solo 5), los que se exhiben están cuidadosamente protegidos.  Pero debajo de cada obra de Dalí hay fotografías de los grabados goyanos y todavía más, un texto explicativo.

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