Eugène Boudin en París...

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En la ciudad de París, en una gran casona del siglo XIX, se exhibe una colección de arte que perteneció a Edouard André y a Nélie Jacquemart. La casa y la colección se convirtieron en museo hace algunos años. La visita es por demás sorprendente: una arquitectura exquisitamente conservada y una colección en la que predomina el retrato, con obras que van desde el siglo XV italiano hasta el Impresionismo.
Para mantener el interés del público francés, el museo realiza exhibiciones temporarias. Para ello cuenta con la colaboración de varios museos del mundo que prestan sus obras. Por estos días se presenta una muestra de Eugène Boudin (Francia, 1824-1898).
Escenas de la playa, de Eugène Boudin (1867)
Este museo es el escenario perfecto para recrear decenas de obras de un artista que representó la vida cotidiana del siglo XIX. Es la primera vez desde 1889 que una institución parisina organiza una retrospectiva de Eugène Boudin, un pionero del Impresionismo.
Concierto en el Casino de Deauville, de Eugène Boudin (1865)
Para 1862 ir a la playa se volvió una moda y Boudin fue uno de los primeros en representar estas escenas de las costas de Normandía. Describió con sumo detalle no sólo los atuendos sino la calidad de las telas de las damas. Gracias a sus cuadros podemos observar, como en una instantánea, un momento del día al aire libre.
Approaching Storm, de Eugène Boudin (1864)
Fuera del gusto del momento, sus pinturas no fueron aceptadas por el público del siglo XIX. Pero, por otro lado, los críticos vanguardistas y los artistas rápidamente entendieron su interés por esta nueva manera de pintar, inspirando a Manet, Monet y hasta a Degas.
The Beach at Villerville, de Eugène Boudin (1864)
Técnica: óleo sobre tela / Medidas: 45.7 x 76.3 cm
Perteneciente a la Chester Dale Collection. 
National Gallery of Art, Washington, D.C.
Para finales de 1860, Boudin, abandona la temática de la playa y se dedica a las marinas, lo que le brinda un respiro económico. Sensitivo y poético, pudo plasmar cielos y mares en armonía de grises y celestes a pesar de la dificultad que representaba retratar una naturaleza cambiante y en continuo movimiento.
"Mi ideal era pintar cielos inmensos pero el pintor propone y el cielo se opone. Y la gente piensa que pintar es fácil," en sus propias palabras. Una de esas obras forma parte de la colección permanente del MNBA.
Le rivage de Portrieux, de Eugène Boudin (1875)
Técnica: óleo sobre tela / Medidas: 32 x 46.5 cm
MNBA

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